¿Qué es la microbiota intestinal?
✅ Microorganismos que viven de forma natural en nuestro intestino.
¿Por qué? La microbiota intestinal está formada por una gran comunidad de microorganismos, incluyendo bacterias, arqueas, hongos, protozoos y virus. Muchos de ellos desempeñan funciones importantes para nuestra salud, como participar en la digestión de algunos componentes de los alimentos o interactuar con nuestro sistema inmunitario.
Por tanto, la microbiota no son sustancias producidas por el intestino, sino los propios microorganismos que lo habitan. Tampoco está formada únicamente por bacterias que aparecen cuando tenemos una infección: muchas bacterias viven habitualmente en nuestro intestino sin causar enfermedad y forman parte de una microbiota saludable.
¿Cómo pueden afectar los antibióticos a la microbiota intestinal?
✅ Pueden eliminar bacterias beneficiosas y perjudiciales.
¿Por qué? Los antibióticos son medicamentos utilizados para tratar infecciones causadas únicamente por bacterias. Sin embargo, su acción no se limita de forma exclusiva a las bacterias responsables de la infección: también pueden afectar a bacterias beneficiosas que forman parte de nuestra microbiota intestinal. Como consecuencia, el tratamiento con antibióticos puede alterar temporalmente la composición y diversidad de la microbiota.
Los antibióticos no son eficaces frente a los virus. Por este motivo, deben utilizarse únicamente cuando son necesarios y siguiendo las indicaciones de los profesionales sanitarios.
¿Qué puede ayudar a mejorar la calidad de la microbiota intestinal?
✅ Una dieta variada y ejercicio.
¿Por qué? Una alimentación diversa y equilibrada, especialmente rica en alimentos de origen vegetal y fibra, favorece el crecimiento de diferentes microorganismos intestinales y puede contribuir a mantener una microbiota diversa y saludable. La actividad física regular también se ha relacionado con cambios beneficiosos en la composición y diversidad de la microbiota.
Los alimentos fermentados no tienen por qué evitarse, es más, la mayoría contienen microorganismos vivos beneficiosos. Por otro lado, aunque determinados probióticos pueden ser útiles en situaciones concretas, tomar probióticos de forma habitual no garantiza por sí solo una microbiota más saludable. Los antibióticos tampoco deben utilizarse con este objetivo, ya que pueden alterar la microbiota intestinal y deben tomarse únicamente cuando estén indicados.
¿Qué característica suele tener una microbiota intestinal saludable?
✅ Alta diversidad de microorganismos diferentes.
¿Por qué? Una microbiota intestinal saludable suele caracterizarse por una gran diversidad de microorganismos. Esta variedad permite que distintas especies desempeñen diferentes funciones y contribuye a mantener una comunidad microbiana más estable y resistente frente a posibles alteraciones.
Una microbiota saludable no está dominada necesariamente por una única especie beneficiosa, sino que está formada por numerosas especies que interactúan entre sí y con nuestro organismo. Tampoco implica la ausencia total de microorganismos potencialmente patógenos: estos pueden estar presentes en pequeñas cantidades sin causar enfermedad, mientras que el equilibrio de la comunidad microbiana limite su proliferación.
¿Cuál de estos microorganismos puede causar una infección intestinal?
✅Shigella.
¿Por qué? Shigella es un género de bacterias patógenas capaz de causar infecciones intestinales, provocando una enfermedad conocida como shigelosis, sus síntomas más comunes son diarrea, dolor abdominal y fiebre.
En cambio, Bifidobacterium incluye especies que forman parte habitual de la microbiota intestinal y Streptococcus thermophilus es una bacteria utilizada en la fermentación de alimentos como el yogur.
Los alimentos prebióticos, como la cebolla o los cítricos:
✅ Contienen fibras que sirven de alimento para la microbiota intestinal.
¿Por qué? Los prebióticos son componentes de determinados alimentos, principalmente ciertos tipos de fibra, que nuestro organismo no puede digerir por completo. Al llegar al intestino, pueden ser utilizados por algunos microorganismos de nuestra microbiota, favoreciendo el crecimiento y la actividad de microorganismos beneficiosos.
Los alimentos prebióticos no contienen microorganismos vivos; estos pueden encontrarse en los alimentos probióticos, como el yogur o la kombucha. Tampoco contienen antibióticos naturales. Su efecto se basa principalmente en proporcionar nutrientes que pueden ser aprovechados por determinados microorganismos de nuestra microbiota.
El tipo de parto (natural o cesárea):
✅Puede influir en la microbiota intestinal en las primeras etapas de la vida.
¿Por qué? El tipo de parto puede influir en los primeros microorganismos que colonizan nuestro organismo. Durante un parto vaginal, el bebé entra en contacto principalmente con microorganismos de la microbiota materna del canal vaginal, mientras que, en un parto por cesárea, la exposición inicial es diferente, con una mayor representación de microorganismos asociados a la piel de la madre. Esto puede dar lugar a diferencias en la composición de la microbiota intestinal durante las primeras etapas de la vida.
Sin embargo, el tipo de parto no determina nuestra microbiota para toda la vida. A lo largo del tiempo, muchos otros factores, como la alimentación, el entorno, el uso de antibióticos, la edad o el estilo de vida, contribuyen a modificarla. Por tanto, aunque el tipo de parto puede influir inicialmente en la microbiota, esta va cambiando a lo largo de nuestra vida.
¿Para qué microorganismos está aprobado actualmente (2026) el trasplante de microbiota fecal en casos de infección resistente a antibióticos?
✅ Para Clostridioides difficile.
¿Por qué? El trasplante de microbiota fecal (TMF) consiste en transferir microorganismos de la microbiota intestinal de un donante sano al intestino de un paciente con el objetivo de restaurar una microbiota alterada. Actualmente, su uso está establecido principalmente para tratar infecciones recurrentes por Clostridioides difficile, especialmente cuando reaparecen después del tratamiento con antibióticos.
El TMF no puede utilizarse para cualquier bacteria intestinal difícil de tratar. Aunque se está investigando su posible aplicación en otras enfermedades, su uso clínico está mucho más limitado. Tampoco constituye un tratamiento establecido para las infecciones por Helicobacter pylori.
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